Reaprender a escribir

Vaya... Hace tanto tiempo que dejé de escribir en serio. Incluso podría decir que en algún punto sentí que escribir era una tarea pesada, estresante, que lo único que lograba producirme era impotencia y frustración.

¿Fue por el miedo a fracasar en escribir todo un texto para algún trabajo del colegio que dejé de lado esas tareas de redacción y simplemente las pasaba por alto a pesar de que en el fondo tenía muchas ganas de exponer mis ideas? ¿O fue por mi perfeccionismo que dejé de hacer guiones y de escribir esas historias (de la forma más cliché y ridícula al estilo de obras de Wattpad) de FNAFHS, que decidí apartarlas de sus orígenes en un principio, fanmade, que me aventuré a deconstruirlas y a tratar de hacerlas tan originales a tal punto de perder el sentimiento de libertad al escribir, bloqueándome por no lograr "ser lo que deberían ser"?

Si volví a retomar la escritura, fue por obligación.

Sí, escribo porque un curso me puso de tarea escribir una entrada en mi blog personal; y sí, especialmente creé el blog porque el curso lo pedía.

Sí, fue por obligación. Me obligué a mí misma a retomar lo que me apasionaba, aquello por lo que dediqué tiempo, el medio por el que descubrí que pude expresar  mis pensamientos y sentimientos cuando empecé la secundaria. Aquello que creí iba a ser mi carrera, mi vida en esos tiempos. Yo quería escribir. Todas esas ideas, esas historias... Yo empecé escribiendo, y lo solté.

Mi perfección, el miedo. La impotencia, la frustración. Fueron mi mayor bloqueo.

Tenía momentos en los que me llenaba de inspiración, de esas ganas de escribir, crear hechos, sentimientos, personas. Vida. Y el tiempo pasaba, y si no sabía aprovechar, se desvanecía. Esa chispa de relatar con palabras era reemplazada con otra clase de inspiración. Entonces, dibujaba. Era algo curioso. Cuando escribía, no podía dibujar; y cuando dibujaba, no podía escribir. Debía aprovechar ese lapso de inspiración que tenía en mi vida, antes de que expirara. Hasta ahora no sé a qué se debió.

Y las ideas sueltas, las que ahora mantengo guardadas, anotadas y semiorganizadas, aún conservan la tarea de ser mi guía para las historias de lo que ahora me quiero dedicar: las películas animadas. Tengo fichas de personaje, diseños de personaje, entornos, posibles modificaciones de ideas base... ¿Para qué? Tengo tanto con lo que trabajar y tanto que me queda aún hacer, pero aún no logro escribir. Hay tantas ideas que en párrafos no puedo organizar, porque de alguna forma sé que algo se modificará o que no será el producto final, y las ideas no se entrelazan. No hay historia que leer. No hay desarrollo de personajes... Solo ideas al aire, que flotan, y no logran llegar a ordenarse para al menos ser un borrador. Porque no puedo aceptar trabajos a medias. Es por eso que no los comienzo.

Envidio a mi otro yo, a la niña de 12 años. Ella no tenía miedo, porque era feliz experimentando, ella hacía lo que le gustaba. A pesar de no tener experiencia, de no saber escribir, ella escribía.  

Quiero reaprender a escribir. Quiero sentir la libertad. Quiero no tener miedo a errar. Quiero soñar y poder cumplir esos sueños. Una versión nueva de mí, que parta de mi versión anterior; renaciente y mejorada. Eso es lo que quiero ser.

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